Hacer deporte o entrenar en frío, es completamente diferente a en caliente. Así mismo, hacerlo en altura en comparación a hacerlo a nivel del mar, cambia por completo el condicionamiento que el cuerpo requiere. Quizás no siempre lo veamos, pero el clima tiene un impacto fisiológico muy grande que afecta nuestro rendimiento, particularmente si se trata de deportes de resistencia.
A continuación, veremos lo más importante que debes saber sobre cómo el clima afecta el rendimiento así como las recomendaciones para ajustar tu cuerpo al ambiente necesario.
¿Por qué el ambiente afecta el rendimiento?
El cuerpo funciona en diferentes ambientes. Sin embargo, debe mantener su temperatura interna, PH, fluidos, oxígeno y otros nutrientes dentro de rangos compatibles con la salud para funcionar al máximo. Los ejercicios aeróbicos como correr o pedalear, emplean grandes grupos musculares por un período prolongado. Aumentando la temperatura corporal, la sudoración y la demanda de nutrientes y oxígeno a los tejidos, lo cual requiere una adaptación. Los ciclistas por ejemplo, en preparación para las carreras, recurren a cámaras de hipoxia y entrenamientos de aclimatación de altitud.
Los factores principales —calor, frío, humedad, altitud y contaminación— afectan directamente el sistema cardiovascular, la capacidad respiratoria, la termo regulación y la hidratación. Vamos a revisar más en detalle cada uno de ellos.
Calor y Humedad
Efecto en el rendimiento: Cuando hace mucho calor, el cuerpo envía más sangre hacia la piel para ayudar a disipar la temperatura. Como resultado, los músculos reciben menos oxígeno y nutrientes. Además, si la humedad es alta, el sudor se evapora con mayor dificultad, lo que hace que la temperatura corporal aumente más rápidamente y aparezca la fatiga antes de lo habitual.
Impacto: Estas condiciones afectan especialmente a los deportes de resistencia, ya que el esfuerzo se vuelve más exigente para el organismo. También aumenta el riesgo de sufrir calambres, mareos o incluso golpes de calor.
Adaptación: Para prepararse, muchos atletas realizan entrenamientos en ambientes calurosos o utilizan saunas con el fin de acostumbrar al cuerpo a estas condiciones. Este proceso mejora la capacidad de sudoración y ayuda a mantener un mejor rendimiento, aunque suele requerir alrededor de dos semanas de adaptación.
Frío intenso
Efecto en el rendimiento: Las bajas temperaturas hacen que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que reduce el flujo de sangre y oxígeno hacia los músculos. Esto puede disminuir su capacidad para generar fuerza y reaccionar con rapidez. Además, el frío puede afectar la concentración, los reflejos y la visión, aumentando el riesgo de cometer errores o sufrir lesiones.
Impacto: Los deportes de resistencia y los deportes de equipo pueden verse afectados por una aparición más rápida de la fatiga y por la dificultad del organismo para mantener una temperatura corporal adecuada durante el esfuerzo.
Adaptación: Para contrarrestar estos efectos, es recomendable realizar un calentamiento más largo e intenso antes de la actividad física. También es importante utilizar ropa técnica por capas, que ayude a conservar el calor corporal sin acumular humedad, favoreciendo así un mejor funcionamiento muscular.
Altitud (hipoxia)
Efecto en el rendimiento: A medida que aumenta la altitud, hay menos oxígeno disponible en el aire. A partir de los 1.500 metros sobre el nivel del mar, el cuerpo recibe menos oxígeno en cada respiración, lo que dificulta el suministro necesario para los músculos durante el ejercicio. Como consecuencia, disminuyen la resistencia y la capacidad para realizar esfuerzos prolongados.
Impacto: Esta situación afecta especialmente a los deportes de resistencia, ya que el organismo debe trabajar más para obtener el oxígeno que necesita. Esto provoca una mayor sensación de esfuerzo, un aumento de la frecuencia cardíaca y una aparición más rápida de la fatiga.
Adaptación: Para adaptarse a estas condiciones, muchos deportistas realizan entrenamientos en altura. Una estrategia habitual es "vivir alto y entrenar bajo", que estimula la producción de glóbulos rojos y mejora el transporte de oxígeno, favoreciendo el rendimiento cuando se compite a menor altitud.
4. Calidad del aire (contaminación)
Efecto en el rendimiento: Cuando la calidad del aire es baja debido a la presencia de contaminantes, como partículas en suspensión u ozono, el sistema respiratorio debe trabajar más para obtener el oxígeno necesario. Estos contaminantes pueden irritar las vías respiratorias y dificultar el transporte de oxígeno hacia los músculos.
Impacto: Como consecuencia, pueden aparecer síntomas como dificultad para respirar, tos, irritación de garganta y una sensación de fatiga más temprana durante el ejercicio. Esto no solo reduce el rendimiento deportivo, sino que también puede afectar la salud, especialmente durante actividades intensas o prolongadas al aire libre.