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Nutrición

Nitrato dietario y rendimiento: cómo actúa en el músculo esquelético

20 de Agosto, 2026 11 MIN DE LECTURA
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Nitrato dietario y rendimiento: cómo actúa en el músculo esquelético

Cuando se habla de suplementos para mejorar el rendimiento, la mayoría de los deportistas piensa inmediatamente en la cafeína, la creatina o la proteína. Sin embargo, existe un compuesto mucho menos conocido que en los últimos años ha despertado un enorme interés entre los investigadores: los nitratos.

Presentes de forma natural en alimentos como la remolacha, las espinacas, la rúcula o el apio, los nitratos han demostrado mejorar la eficiencia del organismo durante el ejercicio. Inicialmente se pensó que sus beneficios se limitaban a favorecer la circulación sanguínea y reducir el costo energético del esfuerzo. Sin embargo, investigaciones más recientes sugieren que podrían ir un paso más allá: hacer que el propio músculo funcione mejor.

Pero ¿qué significa exactamente esto? ¿Puede un suplemento ayudar a que un músculo genere fuerza de forma más eficiente? ¿Y en qué deportes podría marcar una diferencia?

Mucho más que mejorar el flujo sanguíneo

Durante años, el principal interés por los nitratos estuvo relacionado con su capacidad para aumentar la producción de óxido nítrico, una molécula que favorece la dilatación de los vasos sanguíneos.

En términos sencillos, esto permite que llegue más sangre, oxígeno y nutrientes a los músculos que están trabajando. Además, numerosos estudios han observado que los deportistas necesitan consumir ligeramente menos oxígeno para realizar un mismo esfuerzo, mejorando así la eficiencia del ejercicio. Sin embargo, los científicos comenzaron a preguntarse si el beneficio no provenía únicamente de una mejor circulación, sino también de un efecto directo sobre el músculo.

¿Qué descubrió la investigación?

Para responder esta pregunta, un grupo de investigadores realizó un estudio con 19 hombres jóvenes sanos que no realizaban entrenamiento sistemático.

Durante una semana, los participantes consumieron diariamente un concentrado de jugo de remolacha rico en nitratos o un placebo, sin saber cuál estaban tomando. Posteriormente evaluaron la capacidad de sus músculos para producir fuerza mediante diferentes pruebas.

Lo interesante es que los investigadores no solo analizaron la fuerza que los participantes podían generar voluntariamente, sino también cómo respondía el músculo cuando era estimulado eléctricamente, una forma muy precisa de estudiar el funcionamiento interno de las fibras musculares.

Los resultados fueron llamativos ya que después de únicamente siete días de suplementación, los músculos respondían con una mayor producción de fuerza cuando recibían estímulos de baja frecuencia y también desarrollaban más rápidamente la fuerza durante las primeras fases de la contracción.

En otras palabras, el músculo parecía responder con mayor eficacia a la señal que recibía para contraerse.

¿Qué significa mejorar las propiedades contráctiles?

Aunque suene complejo, el concepto puede entenderse fácilmente.

Cada vez que decidimos mover una pierna, levantar una pesa o iniciar un sprint, el cerebro envía un impulso eléctrico hacia el músculo. Ese impulso desencadena una serie de procesos internos que permiten que las fibras musculares se contraigan.

A este proceso se le conoce como acoplamiento excitación-contracción.

Si este mecanismo funciona de manera más eficiente, el músculo puede transformar la señal nerviosa en fuerza con mayor rapidez y eficacia. Una buena analogía sería comparar dos motores con la misma potencia máxima. Ambos pueden alcanzar la misma velocidad final, pero uno responde antes al acelerar. Ese tiempo de respuesta puede marcar diferencias importantes durante determinadas acciones deportivas.

Precisamente eso parece ocurrir con la suplementación de nitratos: no hace que el músculo sea necesariamente más fuerte, sino que optimiza la forma en que produce fuerza.

Entonces, ¿los nitratos aumentan la fuerza máxima?

No necesariamente. Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que la fuerza máxima voluntaria prácticamente no cambió tras la suplementación.

Tampoco mejoró la capacidad de realizar una contracción explosiva de manera voluntaria.

Esto demuestra que los nitratos no funcionan como un suplemento destinado a incrementar directamente la fuerza máxima, como sí puede ocurrir con programas de entrenamiento de fuerza o con la creatina; su efecto parece ser mucho más específico y relacionado con la eficiencia del funcionamiento muscular.

¿En qué deportes podrían ser más útiles?

Aquí es donde estos hallazgos adquieren mayor relevancia práctica. Los beneficios de los nitratos parecen ser especialmente interesantes en deportes donde los músculos deben producir fuerza repetidamente sin llegar necesariamente al máximo absoluto.

Algunos ejemplos incluyen:

  • Ciclismo.
  • Running de media y larga distancia.
  • Triatlón.
  • Remo.
  • Natación.
  • Deportes de equipo como fútbol, hockey o rugby.
  • Deportes de raqueta con acciones explosivas repetidas.

En todas estas disciplinas el deportista realiza cientos o incluso miles de contracciones musculares durante una competición. Si cada una de ellas puede realizarse con una ligera mejora en eficiencia, el beneficio acumulado puede traducirse en un mejor rendimiento global.

Por ejemplo, un ciclista que mantiene una potencia constante durante una subida, un corredor que sostiene el ritmo durante los últimos kilómetros de una carrera o un futbolista que acelera repetidamente durante todo el partido podrían beneficiarse más que un atleta cuya única tarea consiste en realizar un único esfuerzo máximo.

¿Por qué parecen responder especialmente las fibras rápidas?

Estudios realizados previamente en laboratorio ya habían observado que los nitratos mejoraban especialmente el funcionamiento de las fibras musculares de contracción rápida.

Estas fibras son las responsables de acciones como:

  • Acelerar.
  • Saltar.
  • Cambiar de dirección.
  • Realizar sprints.
  • Generar movimientos explosivos.

Aunque el estudio en humanos no analizó directamente cada tipo de fibra, sus resultados son compatibles con esa hipótesis.

Esto podría explicar por qué algunos deportistas experimentan mejoras tanto en pruebas de resistencia como en deportes con componentes explosivos repetidos.

La remolacha, la principal fuente de nitratos

Cuando se habla de suplementación con nitratos, la remolacha suele ser la protagonista. Los concentrados de jugo de remolacha utilizados en investigación contienen cantidades elevadas de nitratos y permiten administrar dosis muy controladas.

Sin embargo, los nitratos también se encuentran de forma natural en verduras como:

  • Espinaca.
  • Rúcula.
  • Acelga.
  • Lechuga.
  • Apio.

Una alimentación rica en este tipo de vegetales no solo aporta nitratos, sino también vitaminas, minerales y antioxidantes beneficiosos para la salud.

En los estudios científicos suelen utilizarse dosis bastante superiores a las que normalmente se obtienen con una comida habitual, razón por la cual muchos investigadores emplean concentrados estandarizados.

¿Qué dice actualmente la evidencia científica?

Hoy existe un consenso bastante sólido sobre varios efectos de la suplementación con nitratos.

La evidencia muestra que puede:

  • mejorar la eficiencia durante el ejercicio;
  • reducir el costo de oxígeno para un mismo esfuerzo;
  • favorecer el rendimiento en pruebas de resistencia de intensidad moderada a alta;
  • mejorar algunos parámetros relacionados con la producción rápida de fuerza muscular.

Sin embargo, también existen limitaciones.

Los beneficios no aparecen en todas las personas ni en todos los deportes. Los atletas de élite, especialmente aquellos con una capacidad aeróbica muy elevada, suelen mostrar respuestas menos consistentes que deportistas recreativos o moderadamente entrenados.

Además, la magnitud del beneficio suele ser relativamente pequeña. En el deporte de alto nivel, una mejora del 1 al 3 % puede resultar decisiva, pero para un deportista aficionado probablemente se perciba como una ligera sensación de mayor eficiencia más que como un cambio espectacular.

¿Quiénes tienen más probabilidades de beneficiarse?

Aunque los nitratos han demostrado efectos positivos sobre el rendimiento, no todos los deportistas responden de la misma manera. La magnitud del beneficio depende de factores como el nivel de entrenamiento, el tipo de ejercicio e incluso las características individuales de cada persona.

Deportistas de resistencia

La evidencia científica es más consistente en disciplinas donde el esfuerzo se mantiene durante varios minutos o incluso horas. Corredores de fondo, ciclistas, triatletas, nadadores y remeros son algunos de los atletas que más podrían beneficiarse de la suplementación con nitratos.

En estas pruebas, mejorar ligeramente la eficiencia muscular y reducir el costo energético del ejercicio puede traducirse en un menor nivel de fatiga y en la posibilidad de mantener un ritmo elevado durante más tiempo.

Deportes de equipo

Los nitratos también pueden ser interesantes para quienes practican deportes como fútbol, baloncesto, hockey o rugby.

Aunque estas disciplinas combinan periodos de baja intensidad con acciones explosivas, los jugadores realizan decenas de aceleraciones, frenadas y cambios de dirección a lo largo de un partido. Una mejora en la capacidad del músculo para producir fuerza de forma repetida podría ayudar a mantener el rendimiento durante los minutos finales, cuando la fatiga comienza a acumularse.

Deportes con esfuerzos intermitentes

Disciplinas como el tenis, el pádel o el bádminton también podrían obtener ventajas, ya que alternan breves acciones explosivas con periodos cortos de recuperación.

En estos casos, el beneficio no estaría tanto en aumentar la fuerza máxima, sino en favorecer la repetición de esfuerzos intensos durante toda la competencia.

Deportistas recreativos y moderadamente entrenados

Curiosamente, quienes no son atletas de élite suelen experimentar respuestas más consistentes.

Una posible explicación es que los deportistas altamente entrenados ya presentan adaptaciones fisiológicas muy desarrolladas, como una elevada capacidad para producir óxido nítrico de forma natural y una excelente eficiencia muscular. En cambio, los deportistas recreativos o con un nivel intermedio tienen un mayor margen de mejora, por lo que la suplementación puede generar efectos más evidentes.

¿Y los atletas de fuerza?

En disciplinas como el levantamiento de pesas, el powerlifting o las pruebas donde el objetivo es realizar una única contracción máxima, los beneficios parecen ser mucho más limitados.

Hasta el momento, la mayoría de los estudios muestra que los nitratos no aumentan la fuerza máxima voluntaria, por lo que no deberían considerarse un suplemento específico para desarrollar fuerza o hipertrofia muscular.

Sin embargo, algunos investigadores plantean que podrían ofrecer cierta ayuda en entrenamientos con múltiples series o esfuerzos repetidos, donde la capacidad de mantener el rendimiento cobra mayor importancia que un único levantamiento máximo.

En definitiva, la mayor parte de la evidencia indica que los nitratos son especialmente útiles en deportes donde el músculo debe producir fuerza de manera repetida y eficiente durante periodos prolongados. Aunque no son un suplemento milagroso, pueden representar una ventaja adicional cuando se combinan con un entrenamiento bien planificado, una alimentación adecuada y una correcta estrategia de recuperación.

El estudio demuestra que apenas siete días de suplementación con nitratos pueden mejorar algunos aspectos muy específicos del funcionamiento muscular, especialmente la capacidad del músculo para responder de forma eficiente a los estímulos que desencadenan la contracción.

Sin embargo, también deja claro que esto no convierte automáticamente al deportista en alguien más fuerte.

Los nitratos no sustituyen al entrenamiento, la nutrición adecuada ni el descanso. Más bien representan una herramienta adicional que puede ofrecer una pequeña ventaja cuando todos los demás factores ya están bien optimizados.

Como ocurre con la mayoría de ayudas ergogénicas respaldadas por la ciencia, su verdadero valor aparece cuando forman parte de una estrategia integral de entrenamiento y nutrición.

Al final, el mayor aporte de esta investigación es haber demostrado que los nitratos no solo pueden mejorar el transporte de oxígeno o la eficiencia energética. También parecen actuar directamente sobre el músculo, ayudándolo a convertir las señales nerviosas en movimiento de una forma más eficaz. Ese mecanismo abre una interesante línea de investigación y explica por qué este suplemento continúa despertando tanto interés en el ámbito del rendimiento deportivo.


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